sábado, 8 de diciembre de 2012

Bujía, candela y lumen

Hace un par de meses, un hombre de edad avanzada preguntaba al dependiente de un gran centro de bricolaje cercano a Madrid de cuántas bujías era una bombilla de bajo consumo que pensaba comprar. Hacía muchísimos años que yo no oía hablar de las bujías de una bombilla; seguro que para el joven empleado era la primera vez, y posiblemente será la última.

Para entender al cliente, de nuevo vamos a recurrir al diccionario de la Real Academia:

bujía.
(De Bujía, ciudad de Argelia).
1. f. Vela de cera blanca, de esperma de ballena o estearina.
2. f. Candelero en que se pone.
3. f. Unidad empleada para medir la intensidad de un foco de luz artificial.
4. f. En los motores de combustión interna, pieza que hace saltar la chispa eléctrica que ha de inflamar la mezcla gaseosa.

 En nuestra sociedad post-industrial todos conocemos la última acepción de la palabra, pero muy pocos las tres primeras. Del origen de la palabra y de su relación con la primera acepción hablaremos al repasar una figura insuficientemente valorada: el matemático Fibonacci, y veremos cómo una ciudad de la actual Argelia puede dar nombre a cosas tan diversas.

Antigua bombilla eléctricaBujía de un motor de gasolinaVela o bujía

La candela es, en varios sentidos, lo mismo que la bujía o vela, además de tener otras acepciones propias

Las tres juntas (bujía, candela y lumen) tienen su sentido científico en el ámbito de la iluminación y de su medida. Así, el Sistema Internacional de Unidades (SI) define la candela como unidad básica de intensidad luminosa. El lumen, por su parte, es la unidad de flujo luminoso.

Volviendo a nuestro añoso cliente, tenía razón al preguntar por las bujías de la bombilla, aunque utilizara una terminología en desuso desde hace muchos años. Nos hemos acostumbrado a "medir" las bombillas por su potencia en vatios, pero la potencia de una bombilla indica la cantidad de electricidad que gasta, no la cantidad de luz que da. El problema era menor cuando había sólo dos tipos de dispositivos de iluminación de uso doméstico: la bombilla de incandescencia y el tubo fluorescente. Pero ahora han aparecido otros más: los halógenos, las bombillas de bajo consumo, los LED, etc. Nos conformamos con que nos digan que una bombilla de bajo consumo de XX vatios luce como una incandescente de YY vatios, sin pensar que las bombillas incandescentes están condenadas a desaparecer.

Tal vez es el momento de que cada dispositivo luminoso o fuente de luz, además de su consumo en vatios, informe de su intensidad luminosa en candelas y de su flujo luminoso en lúmenes. Entonces sabremos lo que da el dispositivo, además de lo que gasta.

1 comentario:

  1. Muy buena explicación; agradezco la información y aclaración, que es muy importante saber para efecto de la economía del hogar.

    ResponderEliminar